La crisis en el sector de la construcción salpica a los equipos de fútbol. Desde finales de los setenta, los grandes clubs de fútbol han sido escenario del ascenso social y económico de constructores e inmobiliarios. Jesús Gil (Atlético de Madrid), Josep Lluís Núñez (Barça) o Florentino Pérez (Real Madrid) fueron la primera generación que anunciaba la llegada del sector al mundo del fútbol, generalizada después incluso en clubs más pequeños con el boom del ladrillo. Ha sido el caso de entidades como el Osasuna, Recreativo de Huelva, Valencia o Mallorca. Hoy, la crisis del sector ha puesto contra las cuerdas a los presidentes de algunos clubs.
El constructor valenciano Juan Bautista Soler, con un 37% del capital del Valencia, lleva meses negociando con el ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga, la venta de su participación. Las negociaciones se encuentran en punto muerto porque no se ponen de acuerdo con el precio. El Levante, descendido a Segunda División esta temporada, acaba de vender el 70,3% de las acciones a un grupo inversor cuyo nombre no se ha desvelado para salir de los números rojos.
Otros equipos han capeado peor la crisis financiera y se han visto obligados a presentar concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos) para no desaparecer. Es el caso del Celta de Vigo, que lo hizo el pasado 10 de junio. El Mallorca está a la espera de lo que diga el juez los próximos días, ya que su propietario, Vicenç Grande, con un 93% del capital, se vio obligado a que su grupo inmobiliario, el mayor de Baleares, se acogiese esta semana la ley concursal por acarrear una deuda cercana a los 700 millones. Las acciones del Mallorca están pignoradas, es decir, depositadas como garantía de una filial del grupo inmobiliario, con lo que su futuro está en el aire y no se descarta la venta.
No es la primera vez que los clubs acuden a esta práctica para salir de la quiebra técnica. Anteriormente lo hizo Las Palmas, el Málaga CF o el Sporting de Gijón. También rondó por la cabeza de los directivos de la Real Sociedad de San Sebastián.
Otros, antes de tirar la toalla, han preferido colgar el cartel de "se vende", como es el caso del club Logroñés. El Valladolid FC puede estar pensando en seguir los mismos pasos. el objetivo es siempre el mismo: sanear la cuenta de resultados. En España, la mayor parte de los equipos de fútbol está en manos de grupos empresariales de origen familiar que entraron en su capital mediante ampliaciones a raíz de la ley del Deporte promulgada hace 18 años. Otros cuentan con el respaldo de las diputaciones provinciales y los de menor categoría reciben ayuda de otros organismos públicos de carácter municipal.
Real Madrid, Barça, Osasuna y Atletic de Bilbao son clubs de socios que se rigen por sus propios estatutos y no pueden ser vendidos. El resto de los equipos son susceptibles de cambiar de accionistas. En otros casos, los constructores no han acabado sentados en el palco y se han limitado a patrocinar la indumentaria.
La constructora cántabra Seop, primer accionista y sponsor del Racing de Santander, se acogió en su día a la ley concursal. Algo similar le sucedió al grupo promotor Lábaro, uno de los patrocinadores de la selección española. Otras, como Restaura, han corrido mejor suerte. Patrocinó al Osasuna por si saltaba a algún campeonato europeo y aunque no lo logró se ha mantenido en Primera. O la empresa Martinsa-Fadesa, que patrocina al Deportivo de La Coruña.
El fútbol mueve pasiones, pero su gestión implica importantes riesgos económicos. Pere Viñolas, consejero delegado de Riva y García, explica que, además de hacer las cuentas, surgen imprevistos que las descabalan. Y se pregunta: "¿Quién iba a pensar que el Zaragoza iba a bajar a Segunda División esta temporada?".
Nicholas Walter, de la firma Socios Financieros, subraya que "este mercado es nuevo en España, pero en Inglaterra se han vendido varios equipos e, incluso, han salido a bolsa".
En el Reino Unido el Chelsea fue adquirido hace un par de años por el magnate ruso Roman Abramovich, mientras que el cantante Elton John fue durante la década de los ochenta dueño y señor del equipo británico Watford. ¿Quién será el próximo gestor en saltar al terreno de juego, con los riesgos que conlleva?
Un mercado peculiar de intangibles
A la hora de vender un equipo de fútbol es difícil fijar un precio. La clave es: ¿cómo se valora un club deportivo? Jaime Hernández-Soto, socio del fondo MCH, comenta que es complicado hacer una valoración "porque se están comprando intangibles". Hay que tener en cuenta que los sueldos multimillonarios de los jugadores van a la cuenta de resultados como un coste fijo, mientras que los gastos variables son muy bajos y difíciles de reducir. Además, cada año hay que renovar los contratos y fichar jugadores, con lo que resulta difícil meter la tijera para reducir costes. Los ingresos llegan por varias vías, entre las que destacan la recaudación de los abonos y las entradas vendidas en taquilla, el merchandising y los derechos de imagen en los partidos televisados. El patrocinio en la indumentaria es otra vía de ingresos, cuya cifra guarda celosamente la mayor parte de los equipos.
Algunos gestores han tratado de dar pelotazos con las instalaciones. Los estadios de fútbol se han quedado enclavados en el centro de las ciudades y los accionistas promueven operaciones inmobiliarias especulativas para vender los terrenos con plusvalías. Una venta de este tipo está ejecutando el Atlético de Madrid en el Calderón. O la hizo en su día el Real Madrid en la antigua Ciudad Deportiva, donde entrenaba el equipo blanco, en plena Castellana. Sea como sea, cada uno busca la rentabilidad bajo distintas fórmulas. El Real Madrid ha permitido la instalación de tres restaurantes en el Bernabeu, como en otros estadios europeos.
1 comentario:
HABRÁ QUE AYUDARLOS...
Después de la del Ministro SOLVES sobre los "riesgos excesivos"...que él podía ver a diario en la CENTRAL DE RIESGOS DEL BANCO DE ESPAÑA... y que no tomaron MARTINSA-FADESA sino las CAJAS Y CAIXAS... las inmobiliarias y sus “amigos de las CAJAS”... solo el DINERO...
Otra sandez...esta vez de la Ministra Beatriz Corredor...
El Gobierno comprará suelo a las inmobiliarias... ¿del recalificado por mini alcaldes de pandereta?...¿a cuanto de repercusión por metro cuadrado construíble?.
De golpe podría enriquecer de nuevo a los esquilmados ayuntamientos, cajas, inmobiliarias... y de nuevo hacer felices a la jauría de corruptos.
¿Habrá dinero para tanto, o se podrán imprimir tantos EUROS?.
Necesitarán frases más ingeniosas, ahora que ya no pueden ocultar, no ya la CRISIS, sino el mayor expolio de la Historia al SISTEMA FINANCIERO ESPAÑOL.
Rafael del Barco Carreras
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