EFE - Juande Ramos, entrenador del Tottemham inglés, no acudirá el próximo 18 de junio en Sevilla al juicio contra el espectador que le lanzó un botellazo y lo dejó inconsciente cuando era entrenador del Sevilla FC, aunque ejercerá la acusación particular representado por un abogado. Fuentes del caso han dicho hoy a Efe que Juande se encuentra de vacaciones y no tiene previsto interrumpirlas para acudir al juicio, en el que la acusación dispondrá a su favor del testimonio de dos testigos protegidos que han afirmado sin lugar a dudas que vieron al acusado lanzar la botella desde las gradas del campo del Betis.
La agresión ocurrió el 28 de febrero de 2007 en un derbi Betis-Sevilla en el estadio Manuel Ruiz de Lopera, cuando Juande Ramos recibió un botellazo que lo dejó inconsciente y le obligó a pasar una noche hospitalizado. En el juicio que celebrará el juzgado penal 6 de Sevilla el próximo día 18, el fiscal pedirá para el presunto agresor, Ángel Ch.R., una condena de 4.680 euros en dos multas y 360 euros de indemnización para Juande Ramos.
Desorden público y falta de lesiones
La Fiscalía de Sevilla imputa al acusado un delito de desórdenes públicos y una falta de lesiones, por los que además de la multa pide que se le prohíba durante dos años acceder a espectáculos deportivos. Según la Fiscalía, el partido se disputaba "con gran afluencia de público" y el acusado lanzó una botella contra el banquillo del equipo visitante, "pese a conocer las graves consecuencias que podía ocasionar con su acción, dada la naturaleza del partido y el elevado número de espectadores que asistían al mismo".
Juande Ramos tuvo que ser evacuado del estadio en ambulancia, "provocando con ello una grave alteración del desarrollo del encuentro, que desembocó en la suspensión del partido", añade la Fiscalía en un escrito de acusación al que ha tenido acceso Efe. Según la Fiscalía, el entrenador sevillista sufrió lesiones consistentes en contusión parieto-occipital que precisó una asistencia facultativa y sanó a los siete días, dos de los cuales estuvo impedido para sus ocupaciones habituales y uno de ellos en el hospital.
El acusado, que entonces era portero del Castilleja CF, de la Primera Andaluza, negó en su declaración ante el juez de instrucción haber sido el autor del botellazo y hasta ahora se ha negado a aceptar el acuerdo sobre la condena que le han propuesto la Fiscalía y la acusación particular, han añadido las fuentes a Efe.
El fiscal le imputa un delito de desórdenes públicos, por el que pide una multa de 12 meses con cuota de 12 euros, lo que equivale a 4.320 euros, y otra multa de 30 días, lo que equivale a 360 euros, por una falta de lesiones. El sospechoso fue identificado algunos días después, gracias a las grabaciones aportadas por cadenas de televisión y por el testimonio de testigos presenciales.
La agresión ocurrió el 28 de febrero de 2007 en un derbi Betis-Sevilla en el estadio Manuel Ruiz de Lopera, cuando Juande Ramos recibió un botellazo que lo dejó inconsciente y le obligó a pasar una noche hospitalizado. En el juicio que celebrará el juzgado penal 6 de Sevilla el próximo día 18, el fiscal pedirá para el presunto agresor, Ángel Ch.R., una condena de 4.680 euros en dos multas y 360 euros de indemnización para Juande Ramos.
Desorden público y falta de lesiones
La Fiscalía de Sevilla imputa al acusado un delito de desórdenes públicos y una falta de lesiones, por los que además de la multa pide que se le prohíba durante dos años acceder a espectáculos deportivos. Según la Fiscalía, el partido se disputaba "con gran afluencia de público" y el acusado lanzó una botella contra el banquillo del equipo visitante, "pese a conocer las graves consecuencias que podía ocasionar con su acción, dada la naturaleza del partido y el elevado número de espectadores que asistían al mismo".
Juande Ramos tuvo que ser evacuado del estadio en ambulancia, "provocando con ello una grave alteración del desarrollo del encuentro, que desembocó en la suspensión del partido", añade la Fiscalía en un escrito de acusación al que ha tenido acceso Efe. Según la Fiscalía, el entrenador sevillista sufrió lesiones consistentes en contusión parieto-occipital que precisó una asistencia facultativa y sanó a los siete días, dos de los cuales estuvo impedido para sus ocupaciones habituales y uno de ellos en el hospital.
El acusado, que entonces era portero del Castilleja CF, de la Primera Andaluza, negó en su declaración ante el juez de instrucción haber sido el autor del botellazo y hasta ahora se ha negado a aceptar el acuerdo sobre la condena que le han propuesto la Fiscalía y la acusación particular, han añadido las fuentes a Efe.
El fiscal le imputa un delito de desórdenes públicos, por el que pide una multa de 12 meses con cuota de 12 euros, lo que equivale a 4.320 euros, y otra multa de 30 días, lo que equivale a 360 euros, por una falta de lesiones. El sospechoso fue identificado algunos días después, gracias a las grabaciones aportadas por cadenas de televisión y por el testimonio de testigos presenciales.
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