El Consejo de Administración del Sporting negocia el importe de los contratos para las próximas temporadas con una cláusula de reducción en caso de descenso del equipo. Diego Castro, que mañana firmará su nuevo compromiso, para las tres próximas temporadas, tuvo diferencias con el club, pero al final aceptó la propuesta, al encontrarse "muy a gusto en Gijón". Andreu, que también rubricará su nuevo compromiso, para las dos próximas temporadas, asumió esta cláusula, así como Cuéllar, pendiente de solucionar algunos detalles de su desvinculación del Atlético de Madrid.
El director general Alfredo García Amado lleva el peso de las negociaciones con estos parámetros fijados por el club. Aún se recuerda que tras el último descenso, hace diez años, el Sporting tuvo que asumir las fichas de Primera que tenían ocho jugadores de la primera plantilla, casos de Ablanedo II, Mingo, Sergio Fernández, Mario, David Cano, Poyatos, Lediakhov y Cherishev, además de incorporar a otros siete, como Cristaldo, Takis, Vicente, Óscar, Mesas, Monchu y Kamatcho, con el pago de traspasos en algunos casos y unos emolumentos similares a los de la máxima categoría. Esta política económica llevó al club a la bancarrota, con soluciones como el traspaso de Villa y la venta de Mareo.
Ahora, con la lección aprendida, los jugadores que fichen deberán asumir el riesgo que puede suponer un descenso, ya que si ahora aumentará el presupuesto, por la subida en los ingresos por los derechos de imagen, publicidad y quinielas, entre otros, por el proceso concursal se asume que un descenso obligaría a fijar un presupuesto como el del año pasado.
El director general Alfredo García Amado lleva el peso de las negociaciones con estos parámetros fijados por el club. Aún se recuerda que tras el último descenso, hace diez años, el Sporting tuvo que asumir las fichas de Primera que tenían ocho jugadores de la primera plantilla, casos de Ablanedo II, Mingo, Sergio Fernández, Mario, David Cano, Poyatos, Lediakhov y Cherishev, además de incorporar a otros siete, como Cristaldo, Takis, Vicente, Óscar, Mesas, Monchu y Kamatcho, con el pago de traspasos en algunos casos y unos emolumentos similares a los de la máxima categoría. Esta política económica llevó al club a la bancarrota, con soluciones como el traspaso de Villa y la venta de Mareo.
Ahora, con la lección aprendida, los jugadores que fichen deberán asumir el riesgo que puede suponer un descenso, ya que si ahora aumentará el presupuesto, por la subida en los ingresos por los derechos de imagen, publicidad y quinielas, entre otros, por el proceso concursal se asume que un descenso obligaría a fijar un presupuesto como el del año pasado.
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