martes, 17 de junio de 2008

Antonio Muñoz, como Presidente, debe decidir si se queda o si vende el Cádiz, tras descender de la 2ª División del fútbol español

Todos los ojos del cadismo están puestos actualmente sobre Antonio Muñoz. El propietario del Cádiz debe decidir si vende su paquete de acciones o si, por el contrario, permanece en la entidad. Lo más lógico es que continúe por obligación, ya que parece poco probable que alguien ofrezca el precio que pide por un club en Segunda B, que tiene una deuda de más de 10 millones de euros a 30 de junio de 2007.

Además, las negociaciones para la venta de un club suelen dilatarse en el tiempo. Y eso es de lo que carece ahora la entidad gaditana. Necesita planificar desde ya la próxima campaña. El descenso ha caído como una sorpresa mayúscula en el Consejo. Tal es así que no había ningún plan preparado en el aspecto deportivo si el Cádiz daba con sus huesos en Segunda B.

Los dirigentes tendrán que improvisar soluciones. Se habían observado futbolistas de la categoría de plata, pero siempre pensando en que se estaría en Segunda. Lo mismo ocurre con los entrenadores que se había contactado. Difícilmente alguno de ellos acepte ahora la propuesta gaditana.

Por estos motivos, el Consejo se reunirá esta semana para analizar la temporada y tomar las primeras decisiones de cara al futuro. “Una vez consumado el descenso, el Consejo de Administración ha iniciado el trabajo para afrontar la nueva situación en la que se encuentra el club. Desde este mismo momento, lo único que nos preocupa es garantizar el futuro de la entidad. Ése es nuestro compromiso con una afición que no se merecía lo vivido en la temporada y especialmente en el día de ayer, y a la que le debemos todas nuestras disculpas y sentimientos”, apuntó el club en un comunicado realizado ayer.

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