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La propuesta 6+5 realizada por la FIFA y que pretende que en cada equipo estén sobre el terreno de juego al menos seis jugadores del país de origen del club, 'es un brindis al sol' que va contra las leyes de la Unión Europea, señaló a EFE el abogado y especialista en Derecho Deportivo Juan de Dios Crespo.
La propuesta 6+5 realizada por la FIFA y que pretende que en cada equipo estén sobre el terreno de juego al menos seis jugadores del país de origen del club, 'es un brindis al sol' que va contra las leyes de la Unión Europea, señaló a EFE el abogado y especialista en Derecho Deportivo Juan de Dios Crespo.
'Es algo que ataca el fundamento de la UE basado en que no haya fronteras para capitales, personas o competencias', dijo Crespo, quien considera que la FIFA ha realizado este planteamiento porque necesita tener actividad con 'peleas y luchas', ya que de lo contrario sus atribuciones se limitan a organizar el Mundial.
Crespo se pronunció en estos términos tras conocer que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el del Parlamento europeo, Hans-Gert Pottering, han acordado abrir un diálogo al respecto a pesar de Pottering considera que 'la legislación europea no permite actualmente el proyecto de la FIFA'.
Al tiempo, la FIFA considera que la propuesta 6+5 es compatible con la normativa europea sobre la libre circulación de los ciudadanos, ya que sólo afecta a los jugadores que estén sobre el terreno de juego y no a las condiciones laborales.
Además, esta norma, según Crespo, tampoco beneficia a todos los futbolistas, ya que muchos juegan actualmente fuera de sus países de origen y verían limitadas sus opciones de jugar.
'Está demostrado que los países, como ocurre en muchos lugares de Africa, mejoran futbolísticamente cuando sus jugadores marchan al extranjero. Esa es, al menos, la tendencia de los últimos quince años en todos los países importantes excepto, quizá, Italia. Creo que España va a notar favorablemente tener jugadores fuera', indicó.
'No sólo el Parlamento, sino los tribunales van a decir no a la propuesta de la FIFA', dijo Crespo, quien considera que esta institución trata de estar 'por encima del bien y del mal' y sólo en alguna ocasión ha cedido y ha alcanzado algún acuerdo como en el asunto de la formación.
'Además, en muchos países de Europa ya existe la realidad de los jugadores asimilados como comunitarios, que provienen de hasta 77 países de todo el Mundo', señaló el especialista.
'Los ingleses apenas juegan fuera y lo acusan. Sus clubes ofrecen un muy buen rendimiento, pero no así la selección que no está en al Eurocopa', indicó.
Para Crespo se ha avanzado notablemente en las condiciones de las rescisiones de contratos de futbolistas de manera individual y en determinadas condiciones, a las que se pueden acoger tres años después en los casos de firmar sus contratos con menos de 28 años y dos después si lo hicieron con más de esa edad, lo que se conoce como 'periodo protegido'.
'Es algo que está reglamentado desde 2001, pero que nadie utilizaba hasta que Webster lo puso en marcha. Que nadie piense que es una revolución como la de Bosman. Aquel era un asunto legal y este es económico. La cuestión radica en cuánto hay que pagar', señaló.
Recordó que otros jugadores han seguido el mismo camino como De Sanctis en el Sevilla y, al parecer, Assuncao en el Oporto o Jonás Gutiérrez en el Mallorca.
'No se trata de mala fe, ni de una triquiñuela, como he leído. Es un derecho del trabajador, aunque con algunos matices, ya que no es igual que en otras profesiones en la que te puedes despedir de tu empresa sin desembolso. Aquí se fijan plazos mínimos para no incidir negativamente sobre cuestiones de carácter deportivo', indicó.
Crespo, a su vez, consideró 'destacadísima' la sentencia que obliga a Iban Zubiaurre a abonar cinco millones de euros a la Real Sociedad y señaló que no pueden establecerse cláusulas muy elevadas de rescisión de contratos que equivalgan, por ejemplo, al salario de trescientos años de trabajo.
También destacó la importancia del artículo 18bis del reglamento sobre estatuto y transferencia de jugadores de la FIFA, que prohíbe que terceros asuman posiciones que les permitan influir en asuntos laborales y en transferencias que limiten la independencia de clubes y futbolistas.
Este artículo es consecuencia de la situación de Carlos Tévez y Javier Mascherano, que pertenecían casi de forma exclusiva a la empresa MSI cuando jugaban en el West Ham en un régimen 'casi de esclavitud y con contratos leoninos', según Crespo.
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